Tulum vive en 2025 un punto de inflexión. Tras una década de crecimiento acelerado, el destino avanza hacia una etapa de madurez en la que el turismo, la conservación ambiental y el desarrollo urbano empiezan a integrarse bajo una planeación más estricta y consciente. El Informe Turismo, Sustentabilidad y Desarrollo Urbano en Tulum (2025) ofrece una radiografía clara del momento actual: un destino que sigue creciendo, pero que ya no lo hace de manera improvisada.
Entre enero y octubre de 2025, Tulum recibió más de 1.3 millones de turistas, con una ocupación hotelera promedio del 75.8%, manteniendo estabilidad incluso durante la temporada baja tradicional . Estos datos se reflejan en el panorama nacional: México superó los 34.7 millones de turistas internacionales y cerca de 80 millones de turistas nacionales, mientras la derrama económica alcanzó los 25,778 millones de dólares, un incremento del 6.2% respecto a 2024 .
Tulum destaca en este contexto no solo por su demanda turística, sino también por su diversificación. Festivales culturales, cine, artes, encuentros deportivos y eventos de alto perfil atraen visitantes de segmentos cada vez más amplios y con mayor poder adquisitivo. La identidad del destino se amplía: ya no es únicamente playa y selva, sino un espacio cultural, espiritual y creativo que conecta con públicos globales.
Conectividad que impulsa el crecimiento regional

Uno de los elementos clave de este nuevo ciclo es el Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto, que en 2025 superó el millón de pasajeros, operando con 11 aerolíneas que conectan a 15 destinos nacionales e internacionales . Con más del 53% de tráfico internacional, la terminal se consolidó como la segunda más importante de Quintana Roo, solo después de Cancún.
La llegada del aeropuerto transformó la dinámica turística y económica del corredor Tulum–Cobá–Francisco Uh May. Permitió distribuir el flujo de visitantes, mejorar el acceso a comunidades cercanas y fortalecer la movilidad de turistas interesados en experiencias culturales, gastronómicas y ecológicas. Esta conectividad se convierte en motor para nuevos modelos de desarrollo que buscan integrarse sin alterar la esencia de la región.
Una nueva era de sustentabilidad y ordenamiento territorial
El informe muestra un giro profundo en la manera en que Quintana Roo gestiona su crecimiento. A través del Plan Maestro de Turismo Sustentable, el estado alineó sus estrategias de turismo, ecología y urbanismo hacia una visión de largo plazo al 2050. Para Tulum, este plan establece un modelo de crecimiento contenido, es decir, un desarrollo económico que respeta capacidades de carga ambiental y limita la expansión desordenada .
La creación de Zonas Prioritarias de Gestión Turística Sustentable para Tulum y Cancún refuerza este paradigma. Esta figura legal obliga a los municipios a integrar criterios ecológicos, mediciones técnicas y normativas claras en sus planes locales, bajo supervisión de un órgano gestor especializado . En la práctica, esto significa reglas más estrictas para proteger cenotes, humedales, selvas y mantos acuíferos subterráneos.
Los avances también se observan en certificaciones ambientales. Tres playas públicas —Santa Fe, Pescadores y Playa Maya— obtuvieron la distinción Bandera Blanca en modalidad de conservación, convirtiendo a Tulum en el único municipio de Quintana Roo con esta certificación, tras cumplir estándares rigurosos de calidad y manejo ecológico . Esto fortalece la imagen del destino como referente en turismo responsable.
Desarrollo urbano orientado a la protección y la funcionalidad

El esfuerzo por ordenar el crecimiento se concreta a través de la estrategia “Tulum Renace: más justo, seguro y sostenible”, presentada en noviembre de 2025. Este proyecto reúne 128 acciones enfocadas en mejorar acceso a playas, armonizar reglamentos, actualizar planes urbanos, monitorear precios turísticos y fortalecer infraestructura pública .
Un avance relevante es la habilitación de cinco playas públicas con acceso permanente, incluyendo nuevos ingresos en Playa del Pueblo y Playa Conchitas. Esto impulsa la inclusión social, permite redistribuir el turismo a lo largo de la costa y recupera espacios que históricamente habían sido limitados para residentes.
También se desarrolla el Parque del Jaguar, un espacio de conservación y recreación que articula la zona arqueológica con senderos, accesos públicos y áreas de contemplación. Esta intervención se suma a la creación de un nuevo Programa de Desarrollo Urbano para Tulum que reemplaza propuestas previas y busca establecer densidades claras, zonificación responsable y servicios suficientes para acompañar el crecimiento poblacional y turístico .
Las inversiones incluyen nuevas plantas de tratamiento, ampliación de redes de agua potable y mejoras a caminos rurales que conectan comunidades mayas con centros turísticos, fortaleciendo su participación económica y reduciendo brechas territoriales.
El Tulum que se proyecta hacia 2050
El Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible 2025–2050 establece una ruta donde el crecimiento turístico, la conservación ecológica y el bienestar social convergen en un mismo horizonte. Bajo esta visión, Tulum es descrito oficialmente como un destino que “no está en crisis, está evolucionando” .
La evidencia respalda esta afirmación: afluencia turística sólida, regulación ambiental estricta, planificación urbana participativa e infraestructura diseñada para sostener el desarrollo sin comprometer el hábitat. La región avanza hacia un modelo donde prosperidad y conservación dejan de estar en tensión y comienzan a coexistir.
Santuario Uh May como reflejo del nuevo rumbo regional
En medio de este cambio de paradigma, Santuario Uh May se alinea de manera natural con las tendencias de planificación y sustentabilidad que definen el futuro de Tulum.
Ubicado en Francisco Uh May, un corredor cultural y selvático a 24 km del destino, el proyecto se beneficia directamente del crecimiento ordenado, la conectividad aérea y la diversificación turística descrita en el informe . Su diseño eco-residencial incorpora calles blancas, áreas verdes, biopiscina tipo cenote, senderos, miradores y espacios de contemplación que respetan la estructura natural de la selva, evitando fragmentación del ecosistema .
Una de sus características más relevantes es la Unidad de Manejo Ambiental dedicada al tucán arcoíris, una iniciativa que se coloca en sintonía con las políticas estatales de conservación y con la tendencia creciente de proteger especies emblemáticas como parte del desarrollo regional .

El proyecto se organiza en etapas simbólicas —Tierra, Agua, Aire, Fuego y Quintaesencia— que integran diseño, funcionalidad y respeto por el territorio. Este enfoque encarna la transición que vive Tulum: un destino donde la inversión se combina con comunidad, entorno y sentido de pertenencia.
El Caribe Mexicano se transforma: Santuario Uh May como parte de este nuevo capítulo
El panorama de Tulum en 2025 revela un destino que crece con más claridad, más técnica y más conciencia ambiental. Se fortalece la infraestructura, se diversifica el turismo, se ordena el desarrollo urbano y se protege lo que hace único al territorio: su selva viva, su cultura maya y su valor ecológico.
En este escenario, Santuario Uh May representa la nueva generación de proyectos que entienden hacia dónde se dirige la región: un modelo donde invertir significa también honrar el territorio, integrarse a la selva y participar en una visión de futuro que combina patrimonio, comunidad y equilibrio natural.